John Brown: Mártir y Terrorista, Héroe y Villano.

¨Los héroes y villanos tienen los mismos motivos, espíritu y corazón. Es el público que decide si quiere olvidarles en la horca o si se les acuerda en la tumba.¨

2014: La Unión Europea consiste de países como la República Federal de Alemania y la República Francesa. Después de la Guerra Civil Estadounidense (1861-1865) la esclavitud norteamericana ya no es legal. El Reino de España después de casi cuarenta años de una dictadura ultra derecha se unió con sus vecinos europeos en tener elecciones democráticas. Después de revueltas de esclavos en Haití, Francia con Napoleón Bonaparte de Primer Cónsul tuvo que vender los territorios de Luisiana, un territorio que extiende de Luisiana a Canadá aproximadamente un tercio del territorio de los Estados Unidos. Haití en 1804 consiguió su independencia tras derrotar a las fuerzas francesas, británicas y españolas. También han liberado sus vecinos de Santo Domingo de los españoles.

¿Cómo sería la vida en aquellos países si Alemania Nazi ganó, si Los Estados Confederados de América ganaron contra los norteños y mantenía la esclavitud, si Francisco Franco hubiera perdido la Guerra Civil Española, si Napoleón nunca vendió Luisiana a los Estados Unidos con la administración de Thomas Jefferson, si los Haitianos no consiguieron su independencia en 1804…?

En 1805 había un millón de esclavos en los Estados Unidos. En 1860 había cuatro millones de esclavos. A los esclavos  les trataban simplemente como propiedad y activos económicos. A los Estados Unidos valían aproximadamente tres mil millones de dolares.

Lo que es moral no es necesariamente legal.  Lo que es legal no es necesariamente moral. La esclavitud en los Estados Unidos seguía creciendo durante el siglo XIX sin parar. El beneficio económico para los negreros, inversores y el negocio internacional se solidificó la política de la época. Desde cuando Cristóbal Colón llegó a América en 1492 los europeos usaron el cristianismo y la búsqueda de oro para justificar la esclavitud, la guerra y conquista de los ¨paganos¨

John Brown el abolicionista usó el cristianismo no para justificar la esclavitud, sino destruirla. Es único porque en los ojos de los Estados Unidos y la historia estadounidense que enseña en las escuelas norteamericanas se le recuerda a John Brown como el único terrorista honrable.

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John Brown nació en el año 1800 en Torrington, Connecticut, EEUU, parte de una región conocida como Nueva Inglaterra. En el norte de los Estados Unidos había un movimiento de abolicionismo, morales, éticas y doctrinas religiosas en contra de la esclavitud. Los origines de la filosofía del abolicionismo en los Estados Unidos se formaba a base de una combinación de la Ilustración estadounidense, (American Englightenment) que abarca todo el siglo XVIII, y las éticas de los grupos de protestantes como los cuáqueros y calvinistas. El padre de John Brown, Owen Brown, era calvinista y se crió a sus hijos de así manera. En 1805 la familia de Brown se trasladaron a Ohio.  El efecto que tenía el padre de John Brown sobre él era profunda. Su padre le decía que la esclavitud es un pecado y que es imperativo terminar con ello.  Con dieciséis años John Brown viajó para seguir sus estudios en Connecticut y luego viajó y vivió en muchos lugares como Massachusetts, Nueva York y Ohio y trabajó como un sastre, granjero y más.

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Durante su vida vio como los negreros pegaban y azotaban a los esclavos. Se dio cuenta que los negros en los Estados Unidos no tenían derechos. Hasta los negros ¨libres¨ no tenían derechos tampoco. Durante su juventud se hizo amigos con niños esclavos y vio como su amo le pegaba y trataba. El padre de John Brown y él ayudaron a los esclavos escapados con el ferrocarril subterráneo, una red de casas, caminos y túneles para esconder a los esclavos fugitivos en camino a estados libres o a Canadá.  John Brown leyó sobre la revolución de Haití y las revueltas de esclavos en otras islas del caribe. Vio como Nat Turner, un esclavo afroamericano dirigió una revuelta en 1831 que resultó en su captura y ejecución.  Elijah Parish Lovejoy, un ministro presbiteriano y editor de periódicos fue asesinado en 1837 por una multitud de pro-esclavistas en Illinois que no apoyaron sus publicaciones abolicionistas. Puede decir que todas las acciones y experiencias abolicionistas y revolucionarias que vio John Brown le impactó de alguna manera.

En respuesta al asesinato de Elijah Lovejoy durante una reunión abolicionista John Brown proclamó, ¨¡Aquí, ante de Dios, en la presencia de estos testigos, a partir de ahora, consagro mi vida a la destrucción de la esclavitud!¨ Así empezó lo que los históricos dicen que es la ¨radicalización¨ de John Brown.  Justificó las acciones violentas contra la esclavitud como su destino, su deber en frente del dios, para matar para poner al fin a la esclavitud. Creía que la única manera para terminar con el pecado de esclavitud una insurrección armada.

Entre los años 1840 y 1850 John Brown conoció a los más importantes escritores, activistas, lectores y abolicionistas de la época. Frederick Douglass, Harriet Beecher Stowe, Harriet Tubman, and Sojourner Truth, son contemporáneos de Brown que participaban en activismo, sermones, publicaciones y el ferrocarril subterráneo. Sin embargo, la mayoría de abolicionista y intelectuales preferían una resolución pacifica para terminar con la esclavitud. John Brown mantuvo que sólo hay una manera liberar a los esclavos: matar a todos que apoyaba la esclavitud.

Con la llegada de la ¨Fugitive Slave Act¨ o la Ley de Esclavos Fugitivos de 1850, parecía que el congreso de los Estados Unidos iba al contrario al abolicionismo. La ley fue escrito por los pro-esclavistas para castigar a la gente que intentaban ayudar a los esclavos que escaparon de sus amos. El camino común para muchos esclavos era irse del sur hacia el norte. El país en aquel tiempo fue dividido prácticamente en dos: el norte consistía de estados libres (donde la esclavitud era prácticamente ilegal ) y los estados del sur donde consistía de estados esclavos. La Ley de Kansas-Nebraska de 1854 abrió territorios a los que quierían colonizar los territorios en el centro de América del norte. Habitantes de los estados a su alrededor de los territorios de Kansas y Nebraska querían expandir la esclavitud. John Brown y sus seguidores empezaron un conflicto armado, un pequeño guerra civil contra los pro-esclavistas intentando ocupar el estado nuevo. Se conoce el conflicto como ¨Bleeding Kansas¨ o Kansas Sangrienta.

John Brown encontró muchas tragedias durante su vida. Tuvo dos mujeres durante su vida. Su primer mujer murió durante el parto del séptimo hijo. Se casó de nuevo con Mary Anne Day. Ella tenía 16 años y eventualmente tenía 13 hijos con él. En total John Brown tenía 20 hijos, pero solo 11 vivían a ser adultos.

El final de John Brown es la parte más conocida de su historia y legado. En 1859, después de planear, recaudar fondos y armas, su plan consistía en atacar un arsenal y empezar una revuelta de esclavos. Durante el 16 de Octubre de 1859, John Brown dirigió una redada en el arsenal del pueblo de Harper´s Ferry, Virginia (hoy en día parte de Virginia Occidental). Con sólo 21 hombres, entre ellos dos hijos, el plan de Brown era ocupar el arsenal, robar los rifles y armar a los esclavos cercanos para que podían luchar para su libertad. Brown tenía la esperanza de que los esclavos pululaban como una ¨masa de abejas¨.  Durante el primer día consiguieron tomar el arsenal, pero con el paso del tiempo la situación empeoraba cuando el conductor de un tren pasó por el pueblo y llegó a la próxima estación para comunicarse que ¨150 abolicionistas¨ han tomado el pueblo de Harper´s Ferry con la intención de liberar a los esclavos. Se informaron al Presidente de los Estados Unidos James Buchanon y envió a Harper´s Ferry soldados, los marines, dirigidos por Coronel Robert E. Lee. Los marines y soldados estadounidenses sobrepasó en numero a los esclavos y el ¨ejercito de John Brown¨.

Cuando llegó el ejército estadounidense han asesinado a 10 insurgentes de Brown, incluyendo sus dos hijos.  John Brown fue capturado y juzgado un mes después. Se declaró culpable de traición y condenado a ejecución por horca el 2 de diciembre 1859. Las acciones de John Brown y sus seguidores provocó una nueva discusión sobre la institución de la esclavitud. La confianza entre los sureños que apoyaban la esclavitud y los norteños en contra de ello se deterioró. Fue entonces que los sureños empezaron a preparar a las milicias por si acaso que otro norteño pretendía copiar las acciones de Brown o una posible guerra civil.

Políticos y miembros del partido republicano (el partido con muchos abolicionistas) intentaron mantener la distancia de John Brown y sus acciones porque el año después de la redada de Harper´s Ferry había una elección presidencial. En 1860 Abraham Lincoln ganó las elecciones y los estados del sur cuyo economía se basaba del labor de los esclavos separaron de los Estados Unidos para formar los Estados Confederados de América. La Guerra Civil Estadounidense empezó en 1861 y terminó con la victoria de ¨La Unión¨ o el norte sobre el sur en 1865. En 1865 el congreso ratificó el Decimotercera Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos que abolió la esclavitud.

Las acciones de Brown destaca sólo un ejemplo de un hombre blanco haciendo algo tan revolucionario para la vida de los negros. Para atacar la institución de la esclavitud a su corazón es un acto noble. Dedicó su vida a la lucha contra el racismo y quería vivir en un mundo donde los negros y blancos pueden vivir como iguales. Había en su época abolicionistas que todavía no veía a los negros como iguales. La Guerra Civil Estadounidense liberó a los esclavos, pero tardaba cien años más para que los blancos en el Congreso de los Estados Unidos pasara las leyes para garantizar derechos civiles para los ciudadanos de todas etnias.

Mucha gente no puede comprender lo que ha hecho John Brown. Hoy en día, tanto como en el pasado, se les compara John Brown con terroristas y extremistas religiosas como Osama Bin Laden. Sí, es evidente que John Brown usó el cristianismo para justificar matando a la gente que apoya la esclavitud, pero ningún otro blanco en la historia de cultura popular estadounidense se sacrificó individualmente para las vidas de los negros.

Hoy en día hablan mucho sobre ¨el privilegio blanco¨ y como el racismo en los Estados Unidos hace la vida más fácil para los blancos que a las minorías. John Brown también tenía privilegio blanco y lo usó para enviar un mensaje a los blancos y a los negros. El racismo de hoy es un problema grave en la sociedad americana. Hay muchas minorías luchando cada día en contra del racismo. Sin embargo, hoy en día falta acción y interés del congreso y la gente común en combatir el racismo moderno, brutalidad policial, violencia con armas y el terrible sistema penitenciario. No puede ganar la justicia, hay que tomarla.

Por: Opton A. Martin

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Are Reparations Still Relevant? Who Deserves it and When is It Acceptable?

 The controversial topic that debates whether or not monetary reparations are justifiable for people of African descent in the 21st Century.

It might be too late for some reparations, but not soon enough for others.

The question of whether or not European and American governments should give reparations for slavery to people of African descent in the form of money or land comes from a few different sources: African-Americans (in all of the Americas); Haiti, for declaring their independence in 1804; and the people of the continent of Africa, for the European Scramble for Africa.

Every region of the world has experienced epic tragedies that involved the massive loss of human life in the most inhumane ways possible. In order to recuperate from past injustices of human culture, sovereign nations have been trying to readjust their societies in order to prevent dissent, violence and mass-murder, but when profits are to be made from chaos, consolidation of power, and human exploitation, morality takes a dive, and unethical laws are written in order to protect the ruling class from future prosecution.

Using the logic of those in favor of reparations, there are a myriad of historical events in which those who had suffered, or their descendents, should also be given compensation for their suffering: The Nigerian Civil War, the Colonization of the Americas, Rwandan Genocide, Genocides in Armenia, Cambodia, and Bosnia are just a few examples of people being singled-out because of their religion or race, and subjected to imprisonment, forced labor and death.

Reparation activists worldwide point to the fact that other peoples have been offered reparations by governments for forced labor, genocide, confiscation of lands, and for losing an armed conflict (war reparations). West Germany paid $35 billion to Israel between 1953 and 1992 in an attempt to pay for subjecting the Jewish communities to forced labor, “apologize” for the rise of Nazi Germany, and for how they were brutally and systematically round up, forced into concentration camps, tortured, and killed. They were stripped of all their assets, wealth, and above all, were subject to genocide as part of a fascist, anti-Semitic ideology.

African-American reparation activists point to other examples of reparations like the Native-American community and their inclusion in the U.S. Government’s policy of establishing Indian Reservations and paying out millions of dollars to compensate for 19th Century Manifest Destiny land grabs.

Reparations for people of African-American descent: Should it be a reality? The answer is, it should have been, but now it is too late. Those who had lived through slavery, or at least their children, were going to be honored a small compensation for their labor in the form of property ownership, one of the pillars of capitalism, but the U.S. Government at the time had a history of breaking promises not only to Native-Americans, but African-Americans as well. Considering that the British and U.S. Governments had broken over 500 treaties with Native-Americans over profitable and valuable land, African-Americans were also denied what was promised, especially those promises that were made after the American Civil War during what historians refer to as the Reconstruction Era.

40 acres and a mule was an agreement met between African-American ministers, abolitionists and Union General William T. Sherman, who promised to some 40,000 freedmen land and seafront property, which was confiscated from the Confederates. Sherman’s Special Field Order No. 15, which occurred shortly after the American Civil War, was a way to punish the South for their attempts at succession, attacking the Union, and to break the link holding the finances between southern slavery and the Confederacy (not because of 250 years of chattel slavery). The 400,000- acre strip of land from South Carolina to Florida could have changed almost everything about modern American society and race relations in terms of education, culture, equality, and wealth in the African-American community.

The reason why so many people, black and white, are against reparations is that there is a cultural and temporal disconnect with previous generations in that Americans do not want to be held accountable, and are generally ashamed for their ancestors’ actions. Most importantly, in terms of the U.S. economy, the methodology of calculating and paying out 250 years worth of labor to descendents of Africans and African-Americans is culturally complex in that people will always contend whether or not some people of African descent deserve remuneration or not.

Whether or not reparations should be paid out, it will never happen because there are conflicts between American culture and economics. The majority of Americans are against reparations. The idea of giving a minority group of people ¨free money¨ because of a past injustice might not have the effect one would think from a cultural point of view.

Reparations for the people of Haiti: Should it be a reality? The answer is yes. The Haitian Revolution that resulted in the declaration of independence from France in 1804 came with extreme consequences. France demanded that Haiti pay 90 million gold francs for the loss of slaves and the French side of the island Hispaniola, which was called St. Dominique at the time, or risk another French invasion. From 1825 to 1947 Haiti continued to pay its “declaration of independence debt” to France, which was estimated to be more than $20 billion. Decades of economic warfare by the international community; the coup d’ état, which was suspected to be supported by the U.S., France, and allies; and the 2010 earthquake, which killed 100,000 civilians or more, were all recent events that have further crippled the sovereign nation of Haiti. At the very least, Haiti’s external debt was cancelled amidst the devastating earthquake, and $9 billion was giving in relief efforts, but it still falls short of the $20 billion that was extorted from Haiti post-independence.

Reparations for the people of Africa: Should it be a reality? The answer is yes, but not in the form of a simple payout. Reparations will come only in the form of true socioeconomic development. But first, bribery, corruption, and theft of capital must be identified, exposed, and dealt with in a way that prevents net wealth from leaving the continent.

An obvious, but not popular solution to corruption and embezzlement is transparency. Being able to track the flow of money between companies, governments, and banks will better inform the public of how their labor is paid, taxed and redistributed. To prevent government leaders from funneling money back to the U.S. or Europe, limiting the amount of money one can have in foreign bank accounts could help. However corrupt dictators may seem to the Western world, there are always enablers (Westerners) who permit this collusion of foreign aid by giving Africa money with one hand, while robbing with the other.

During the past few decades, government-to-government aid has not worked at all for economic development on the continent. Although the continent receives about $50 billion in aid each year, it is estimated that $1 trillion is stolen each year.  Most of that money ends up right back in Europe, the United States, and island tax havens. One of the best ways for economic development is to stop foreign aid as Zambian-born economist Dambisa Moyo describes in her critique of decades of failed policy.

“A constant stream of “free” money is a perfect way to keep an inefficient or simply bad government in power. As aid flows in, there is nothing more for the government to do — it doesn’t need to raise taxes, and as long as it pays the army, it doesn’t have to take account of its disgruntled citizens. No matter that its citizens are disenfranchised (as with no taxation there can be no representation). All the government really needs to do is to court and cater to its foreign donors to stay in power.”

Economic development cannot occur if local markets are flooded with free goods that could be produced locally. Agriculture and manufacturing take a big hit when products are routinely sent to Africa. One might think that it is generous to do so, but it effectively puts local companies out of business. Moyo offers another simple example of how foreign aid is having a reverse effect.

“A Western government-inspired program generously supplies the affected region with 100,000 free mosquito nets. This promptly puts the mosquito net manufacturer out of business, and now his 10 employees can no longer support their 150 dependents. In a couple of years, most of the donated nets will be torn and useless, but now there is no mosquito net maker to go to. They’ll have to get more aid. And African governments once again get to abdicate their responsibilities.”

In order to properly gird these concepts into the theme of reparations I must say that foreign aid to Africa does not count as reparations. The scramble for Africa by European powers in the 19th and 20th centuries absorbed all but two (Ethiopia and Liberia) sovereign states into their empires, and the amount of wealth that was stolen by declaration of war against indigenous people continues to this day with the extraction of minerals and precious metals and the round-the-clock coup d’états that occur with the help of Western interests. The exigency in which raw materials are extracted from the continent to be sent to manufacturing plants in the European Union, China, U.S.A. and Russia, leave very little to be circulated within the continent – the flow of raw materials needs to be diverted inward.

The best kind of reparation high-income nations can give to Africa is to offer something tangible like renewable energy in the form of wind turbines and solar panels to help with their energy crisis. Combining the aforementioned with proper water irrigation systems and desalinization plants are also other true forms of economic development in which all citizens could eventually build upon and stabilize their societies. Only then will much of the conflict areas soon turn into places with cultural standards in which subsisting on foreign aid and pity will be a thing of the past.

 

By Opton A. Martin