Violencia con Armas de Fuego: El Viejo Mundo v. El Nuevo Mundo.

“Ejecución y difamación es una táctica del Nuevo Orden Mundial para censurar a la gente.”

“El Nuevo Orden Mundial pretende destruir las tradiciones y monumentos que llevan cientos o miles de años de existencia. Es un club internacional de hombres poderosos que tienen más en común entre ellos que sus propios compatriotas como militares, políticos y socios económicos.  Exterminan y difaman a toda la gente en su camino y esperan que se les olviden.”

Sólo a veces es la muerte evitable. A veces a propósito, mayormente sin saber, nosotros construimos sociedades peligrosas con fallos en la estructura social que a consecuencia, trabaja para aislar a la gente para privar de derechos civiles y empujarles a la periferia. La clase baja tiene limitaciones económicas, educativas y representativas (para votar) porque la clase media apoya las leyes y la política de la clase gobernante que pretenden mantener el sometimiento de los pobres.

La gente que vive en la periferia luchan entre ellos porque compiten para pocos recursos. El “centro” del capital no es para ellos porque está siendo guardado por la policia, pagado por los ricos. Aquí es donde el poder legislativo, político y económico controla los elementos del estado – el estado semi-fallido.

La violencia con armas de fuego en toda América (salvo Canadá), desde los Estados Unidos hasta el punto de Argentina y Chile es muy diferente que la violencia con armas en África, Europa, Asia y Oceanía. Los motivos de la violencia con armas difiere de como está distribuida y su prevalencia. La similitud de violencia con armas entre el viejo mundo y el nuevo mundo se trata del control del territorio, espacio, tierra, región, zona, estado, país, califato, comunidad, manzana, ciudad, pueblo, isla, ruta de comercio y sobre todo, recursos naturales (el dinero). Aunque puedes decir que el robo cuenta por mucho del uso ilegal de armas de fuego, los países de América tienen las problemas graves del narcotráfico y la guerra contra las drogas que contribuye a la mayor parte del día a día violencia con armas.

El tráfico de las drogas a través de América va de sur a norte y acaba en las manos de los norteamericanos y europeos para consumir. Los estadounidenses consumen más drogas ilegales que cualquier otro país del mundo. Brasil, Colombia, Venezuela, México y todos los países de sus alrededores están plagados de violencia de bandas de narcotraficantes que amasan sus imperios y reciben protección personal a través del dinero generado del trafico de drogas, la extorsión y los sobornos pagados a agentes policiales. El comercio ilegal de las armas es por lo tanto parte a las drogan porque uno es necesario para proteger al otro. Algunos países de Centroamérica y el Caribe sufren de mucha violencia del narcotráfico a causa de su geografía. Los cárteles pasan por ¨caminos¨ estrechos y como un embudo, la violencia se concentra en países como Honduras. Con una cifra de homicidio a 82 por cada 100,000 residentes, Honduras es el país con más homicidios con armas de fuego en el mundo. Nicaragua, Guatemala y El Salvador también están estirados por el narcotráfico y violencia que han causado una crisis humanitaria que es la inmigración irregular de niños desde Centroamérica hacia los Estados Unidos.

La violencia actual que ocurre en países centroamericanos ha llegado a niveles bélicos principalmente por la política americana durante las administraciones de Ronald Reagan y George H.W. Bush que apoyaron a los ¨Contras¨ (comandos anti-izquierdista) para cumplir las campañas anticomunistas a través de golpes de estado y operaciones secretas contra ideologías izquierdistas como marxismo-leninismo, comunismo, o cualquier banda afiliada con las ideas y creencias de Che Guevara y Fidel Castro. Reagan autorizó la asistencia de la CIA para fundar y entrenar a los ¨Contras¨ para luchar contra los Sandinistas en Nicaragua.  Y quién puede olvidar la invasión estadounidense de Panamá en 1989 para deshacerse de Manuel Noriega, un antiguo empleado de la CIA y narcotraficante dictador militar. El gobierno estadounidense ayudaba establecer los cárteles de drogas con los mismos Contras, prácticamente en paro, que luchaba contra los izquierdistas (soldados a narcotraficantes).  El escándalo Irán-Contra era real, no una conspiración elaborado por periodistas. El acontecimiento del escándalo destaca lo poco que sabemos sobre la profundidad de las operaciones en América Latina.

La guerra contra las drogas continúa clandestinamente cuando el gobierno estadounidense ayuda crear parte del caos. Un ejemplo es la ¨Operación Rápido y Furioso¨ . El nombre tomado de una película de acción, describe el escándalo de la venta de armas de los Estados Unidos a cárteles mexicanos. Entre 2006 y 2011, la agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de fuego y Explosivos (ATF) vendían armas a los que creían que formaban parte de bandas narcotraficantes para ¨rastrearlos.¨ Al final, las armas de fuego de la ATF se encontraban en escenas de crímenes brutales en México y el gobierno mexicano perplejo porque no tenía información previa de la operación.

Cuanto más hacen esfuerzo para parar el tráfico de drogas, la gente tiene que pagar más dinero y los cárteles ganan más dinero, se compran más armas, se ponen más violentos y controlan más territorio. Los cárteles siempre están buscando nuevas rutas para transportar las drogas y las armas. La violencia ¨se atasca¨ en países pequeños como Honduras, El Salvador y Jamaica, países que tiene lo más homicidios (por 100,000 habitantes) con armas del mundo. Jamaica ha llegado a ser muy peligroso últimamente porque envíos de cocaína y otro contrabando ha desviado para viajar a través del Caribe vía Jamaica. Si las drogas fuesen legalizadas o parcialmente legalizadas los cárteles tendrían menos dinero para fundar su conflicto armado. También los norteamericanos y europeos pueden dejar de tomar drogas completamente lo cual nunca pasará.

Hay menos violencia con armas en Europa y Asia que América. Las leyes de Europa preserva el derecho a las armas para los que tienen permiso de caza o si son agentes policiales. En España por ejemplo, si quieres comprar una escopeta primero hay que conseguir un permiso de caza. Las pistolas están muy restringidas para el público general.  En los Estados Unidos, comprar un arma no requiere nada más que el dinero porque la Constitución de los Estados Unidos dice que poseer armas y formar una milicia son partes de su independencia y seguridad nacional. Entonces, poseer un arma en Estados Unidos es una cosa de cultura. Resulta que para cada 100 estadounidenses hay 88 armas. Es el pueblo con mayor cantidad de armas del mundo. Puede ser porque ciudades como Chicago, Il ,USA, cuenta más de 500 homicidios por año, la mayoría a bases de violencia con pistolas. Altas cifras de homicidios con armas son comunes en ciudades con 100,000 habitantes o más. No debe ser así.

Algunos países en Europa tienen muchos propietarios de armas pero no padecen de la violencia con armas como América. Las capitales Europeas como Madrid, España, que tiene una población parecida a Chicago (incluyendo las cercanías) tiene aproximadamente 30 homicidios al año, y sólo una parte de la cifra incluye homicidios con armas de fuego. Oceanía (Australia, Nueva Zelanda, Polinesia) tienen cifras de homicidios con armas parecidas a Europa.

Sólo Suiza y Finlandia acerca a los Estados Unidos en cantidad de propietarios de armas de fuego con una cifra de 47 por 100 suecos o finlandeses respectivo a sus países. Violencia con armas no es muy común entre agente de policía en Europa tampoco:

“Según Der Spiegel de Alemania, la policía alemana dispararon solo 85 balas en todo de 2011. Un recuerdo de que no todos los países del mundo son tan locos por pistolas como los Estados Unidos…La mayoría de los disparos no se apuntaron a nadie: 49 disparos de aviso, 36 disparos a perpetradores, 15 personas heridas y 6 personas muertas.” thewire.com

 En los Estados Unidos es común oír una historia de un policía que disparó 90 veces a una persona.

Las temas de raza, etnia y protección policial son partes de una sociedad que es más peligroso para las minorías, especialmente los afroamericanos que los europeo-americanos. En 2002, la policía americana mataron a 313 hombres afroamericanos. Las ejecuciones de hombres negros fue calculado como ¨cada 28 horas un hombre negro es matado por la policía.¨ La violencia con armas sale de personas que han perdido totalmente su humanidad. Es la mecanización de matar.

En Asia, casi no tiene violencia con armas en China y Japón. Japón tiene casi 1/2 de la población de los Estados Unidos (128,000,000 est. 2010) metidos en un país el tamaño del estado de California, pero sólo hay aproximadamente 2 homicidios con armas de fuego al año. Comprar una pistola en Japón es un proceso agotador, hay limitaciones del modelo, análisis psicológicos, hay que tomar un curso y hay rutinas de inspecciones. En China, posesión de armas de fuego está prohibida para los ciudadanos. La falta de acceso a las armas y bajos niveles de violencia con armas están relacionados, pero en países menos industriales es más complicado.

Una de las cosas que separa la violencia de armas en los Estados Unidos a Europa o Asia es cultura. Los estadounidenses sienten que necesitan tener un arma porque fue fundamental en formar las fronteras de América del Norte al estilo ¨Wild Wild West.¨ Al contraste,  Europa y Asia tiene estado-países antiguos formados con matrimonios, diplomacia, rutas de comercio, batallas con espadas, cañones, y mamutes cruzando los Alpes  suizos. Ir a campos de tiros o disparar a cosas en el jardín es una forma de diversión para los estadounidenses (al resto del mundo no tanto). A veces, son demasiado listos para disparar a cosas o personas que no amenace a nadie.

El continente de África y la región del Oriente Próximo tienen violencia con armas de fuego pero los conflictos del ¨viejo mundo¨ son problemas propagados por el Nuevo Orden Mundial. Reinos antiguos en África y el Oriente Próximo se formaban hace muchos siglos, interrumpidos por las invasiones de Europeos que re-dibujó estas zonas durante los siglos XVIII, XIX y XX. Países modernos como India, Pakistán, Nigeria, Argelia, Sudan, Egipto, e Israel son zonas donde los británicos y franceses bordeaban y cruzaban países ignorando vínculos culturales,  lingüísticos y étnicos cuando formaban países nuevos.

Zonas de conflicto armado como Siria, Libia, Sudan, Malí, Israel, Yemen, Pakistán y otros, requiere armamentos de países occidentales (EE.UU, Europa Occidental y Rusia). Debido a la inundación de armas, la violencia continúa para borrar las linea que los Europeos han dejado hace un siglo. Es una puerta giratoria, pero los países occidentales tiene lo más para ganar mientras los países de conflicto sigan comprando y lanzando las armas.

Aunque parece que quitar las armas de la gente para reducir homicidios es una solución simple, no es así de fácil. Si la gente quiere matar a otro, lo harán. En Sudáfrica, donde la cifra de homicidios es más alta que los Estados Unidos, homicidios con armas de fuego sólo cuenta por 45% de ellos, pero 67% en los Estados Unidos. Hay problemas profundas que provocan la tensión entre ciudadanos en cada país.  La disponibilidad de las armas sólo exacerba las problemas, luchan una falta de recursos. Lo que es verdad es que aunque países en América están en un estado de ¨paz¨ las cifras de homicidios competen con zonas de conflictos armados. Hay que llamar la atención al público para acabar con el despliegue rápido de policías militares al estilo futurista, distópica y Orwelliano. No más tanques, granadas, y metralletas en las calles de América apuntados a los ciudadanos. El estado policial, pre Segunda Guerra Mundial del siglo XX era malo, el estado policial del siglo XXI será peor.

Por: Opton A. Martin

If I Buy Freedom and It Doesn’t Work, Can I Return it and Get My Money Back?

“We know that freedom isn’t free, but how much does it cost? Is there a discount on freedom? Can I use a freedom coupon? Where is my buy 2 countries, get 1 free card? If I buy freedom, and it doesn’t work, can I return it and get my money back…I have the receipt!”

I as a former resident of Torrington, Connecticut, United States of America, since 2001 would have contributed about $6,812 to the wars in Afghanistan, Iraq and beyond. The website nationalpriorities.org has been tracking the U.S. cost of war since 2001 and allows Americans to see how much of their tax dollars, down to local populations, have been contributed to the efforts overseas.  Torrington’s citizens since 2001 have paid out $119,212,900 (15-aug-2014) to a multiple-front war. Since there are about 35,000 residents in Torrington, and about 1/2 are working or paying income taxes, 1/2 of all Torringtonians have contributed over $6,000 to the war on terror. But the real question is are we safer now because of the war on terror? Have we made the world safer? Is the war on terror actually producing more terrorist organizations? How long until it’s finally over?

Since September 11th 2001, there has been a liquidation sale on “freedom” worldwide when then president of the United States, George W. Bush and his administration, soon announced a global war on terror. At first the cross hairs were focused on Afghanistan, Al Qaeda, the Taliban and their sympathizers. Then, Bush decided to put Osama Bin Laden on the back burner and continue what could be seen as a Bush family legacy – Iraq. The American military’s focus switched rapidly to Iraq, where the regime of Saddam Hussein was suspected to have had weapons of mass destruction and links to Al Qaeda.

Before, during, and after the deposition of Saddam Hussein, investigators claimed that Iraq did not possess high caliber (nuclear material) weapons of mass destruction nor had been working with Al Qaeda. In fact,  Al Qaeda and other extremist groups were natural enemies of Saddam’s regime. If Osama Bin Laden and Saddam Hussein had been working together, why would they have kept it secret? Their unity would have been seen as a sign of strength in the region. Luckily, their distinct ideologies did not allow for a military or political union – their conflicting personalities and dislikes were greater than their hatred for the United States.

Under current president Barack Obama, who more or less has been progressive concerning local and social matters within the USA, has not only continued the legacy of Bush-era military campaigns, but has amplified a seek-and-destroy, extrajudicial drone program that could be considered crimes against humanity. Yemen, Somalia, Afghanistan, and Pakistan are what I would like to call “Drone Zones” in that no real formal declaration of war has been made, but are part of a continuous bombing campaign in which civilians are unfortunately part of the casualties.  These bombing campaigns are simply not effective in changing hearts and minds. Whose ideology is going to favor Westerners when their neighbor, perhaps a civilian, had been killed by them?  Spreading democracy doesn’t come from without, but from within.

So what is freedom in 21st century terms? Which country is most free? Is freedom being able to do literally whatever you want? Or is freedom being able to have social and economic mobility in the form of one’s access to a good education, housing, food, medicine, and other facilities or amenities that First World inhabitants encounter with less difficulty.

Spreading freedom and democracy as part of a bombing campaign can be seen as a vice, like any other, freedom is aggression, anger, addiction, greed, censorship, gluttony, hatred, hysteria, lust, perversion, vanity and wrath. Although this may not be our ideal of what freedom is, the countries that suffer from “American Freedom” by way of military operations, heavy policing and lengthy occupations, fear cultural infiltration or annihilation.

Freedom, by way of material objects, is in a sense purely economical, in that freedom is for the rich; oppression is for the poor. If you live in a conflict zone, and you are rich, you might have more freedom to leave, through legal means or not, than a poor person. If you live in a country where women’s access to reproductive services are restricted, as a rich person, you might have the freedom to travel to another country where women’s reproductive laws are different. This is not to say that a poor person cannot escape a conflict zone or access healthcare, but the pyramidal structure of modern and post-industrial human society shows that the upper echelon of society, the wealthy and powerful, are the ones who make and break the laws.  Materialistic freedom in terms of commodities is not universal.

Human beings are political property of the state in which they were born, reside or had resided. A stateless person is one who has no rights, and paradoxically has total freedom, yet no freedom. On the other hand, something like spiritual freedom is closer to universality in that one’s beliefs and thoughts are tangible within one’s mind, where no one else can truly restrict their beliefs, whether they practice them or not.

Spreading democracy and freedom after the Second World War was a bit different than how it is done today. After Mussolini, Hitler, and Hideki Tojo were disposed of, and the war had been won by the Allied Forces. After obliterating the Axis Powers, the Allied Forces wanted to help their former enemies rebuild and prosper – and they did.  Italy, Germany and Japan became stable economic powerhouses in which their citizens currently enjoy high personal income, well developed infrastructure, universal healthcare, stable borders, and relatively few internal conflicts that lead to deaths or executions. The citizens of these counties are generally considered to be free.

The Second World War cost the United States more than 4 trillion dollars (in 2014) according to some estimates. After about a five-year campaign, the U.S. and its soldiers were treated like true liberators, like “winners” of WWII. They are still considered the greatest generation of humans to ever walk the Earth. As we fast forward to 2014, after 10+ years of war in the Middle East, combining the conflicts in Iraq, Afghanistan, all military operations, and  everywhere else terror resides, 4.4 trillion dollars is the current cost of war (total cost of all services related to conflicts), and Americans are not treated as liberators, nor winners, and things are worse now than when we started.

What does the future hold now that Hussein, Bin Laden, Hosni Mubarak, Colonel Muammar al-Gaddafi, and other life-term dictators have been disposed of? Will the countries of Libya, Egypt, Afghanistan, and Iraq become economic powerhouses like Germany, Japan, or even South Korea? Not likely. The reason: the war economy. Peace and stability is just as important a factor to the global economy as war and conflict zones.

Now that there are currently more heavy conflict zones since before the U.S. and Allies’ invasion of Afghanistan and Iraq, defense contractors are making more profits and bigger sales than ever. For the profit-driven industry of arms dealing, shame from not being able to reduce violence and bring about stability after a military campaign is less important. As long as the guns are firing and the bombs are dropping, there is profit to be made. Therefore, it is conducive to the industry to provoke or procreate areas of conflict. It is even better if they could sell arms to both sides of the conflict through conspiracies and inside deals. If both sides have the same weapons, one will be forced to upgrade.

With respect to dark-horse terrorist organizations with plenty of cash, the rise of ISIS or the Islamic State of Iraq and the Levant is currently driving a wedge in concurrent conflict zones in Iraq, Syria and Lebanon. They plan on taking over territories that roughly stretch from Morocco to India, to eliminate all borders between “Islamic” countries – high hopes for a group with few allies and many enemies.

Current conflict zones: Somalia, Iraq, Iran, Lebanon, Syria, Nigeria, Mali, Columbia, Qatar, Saudi Arabia, United Arab Emirates, Israel, Palestine, Jordan, Turkey, Kurdistan, Pakistan, India, North & South Korea, China, Japan, South Sudan, Mexico, Egypt, Ukraine, Russia, Central African Republic, Libya, and many more, including the United States.

As military hardware reaches a level of surplus, state and local police forces worldwide have been either given or have been purchasing this equipment. In the before mentioned conflict zones, it is not uncommon to see the military acting as a civilian “peace-keeping force” (like what we have seen in Tahrir Square, Cairo, Egypt). Yet in recent years, many countries like Spain, Italy, Malaysia and the United States have riot police or S.W.A.T. (Special Weapons And Tactics) who use military equipment on a regular basis to intimidate and scare local populations from demonstrating, protesting, and having their voices heard. This is an undemocratic way of maintaining social justice and order in that people will get the sensation of an authoritarian police state – people will stay home, be complacent and compliant, and be afraid to speak ill of the government for fear of persecution. This makes the U.S.A no better than the countries it invades to “spread democracy” if it continues to terrorize its citizens.

As the world has recently seen how the recent events in Ferguson, Missouri rang out and connected with other oppressed people as distant as Palestine, it is important for all people to try and invest in other industries, besides the arms trade, that aim to save lives, not take them.